19 dic. 2011

Los afrodisiacos (Estimulantes del deseo sexual)

El término afrodisiaco se utiliza en medicina para denominar a cualquier sustancia capaz de producir estímulo del deseo sexual.  Este concepto proviene de Afrodita que en la mitología griega es la diosa del amor, la fecundidad y la energía de la primavera, es la misma Venus de los romanos.


A lo largo de la historia de la humanidad las personas han buscado remedios, procedimientos, objetos y finalmente, medicamentos para estimular el deseo sexual.  El efecto psicológico ha jugado un importante rol en la efectividad de muchos de los métodos utilizados con este fin.  Sin embargo, la farmacología ha logrado sustancias que verdaderamente estimulan esta función del ser humano.   


Los afrodisiacos se clasifican en psicológicos y externos.  Entre los psicológicos están los estímulos visuales, auditivos, olfativos y táctiles.  Los externos son los que recibimos de medios que no están dentro de nosotros.  En este grupo se encuentran las bebidas alcohólicas, medicamentos, almendras, aguacate, molondrones, plátanos, etc.


Hay otra clasificación que es más amplia y contempla a los afrodisiacos que producen su efecto por mecanismo de acción central, sensual, estímulos de áreas relacionadas a las sexuales y por conceptos que se transmiten de generación en generación.


Los de mecanismo de acción central.  Entre éstos están hormonas, fármacos y sustancias desinhibidoras.  Son los que bloquean a las personas tímidas.  Su mecanismo de acción es en el sistema nervioso central.  Pertenecen a este grupo los medicamentos que incrementan la dopamina como transmisor en el cerebro.  También la testosterona y otras hormonas de efecto parecido.  Hay una sustancia a la que se le atribuye producir el estro o el deseo sexual en los animales vertebrados conocida como hormona estimulante de los melanocitos (MSH), células que le dan el color a la piel.  Esta produce acción central y es la responsable de desencadenar el deseo en muchas especies.  


La yohimbina es un alcaloide que se extrae del árbol Yohimbe africano, con acción central, utilizado en veterinaria y de manera ocasional en seres humanos para la estimulación sexual.  El cacao también entra en este grupo y su efecto lo produce porque contiene xantinas y en especial la feniletilamina.


En este grupo se encuentra, además, el alcohol y dentro de él la mamajuana dominicana.  Sin embargo, debemos resaltar que estos productos con alcohol causan estimulación primero y luego depresión, lo que perjudica la función sexual.  


Los relacionados con lo sensual.  Dentro de éstos se encuentran plantas, objetos y alimentos que por su parecido con los órganos sexuales se les atribuye acción afrodisiaca.  Fue Dioscórides quien empezó a estudiar esta asociación y por esta razón se plantea que los plátanos, rulos, guineos, pepinos, molondrones y espárragos ayudan a mejorar la potencia sexual por su similitud con el pene.  El aguacate, por su parecido con el testículo humano, forma parte de este grupo.  De igual manera, al comparar las almejas, ostras, orquídeas, fresas, peras y la guitarra con el cuerpo de la mujer o sus genitales externos se asocian con el estímulo sexual y pueden producir un incremento del deseo de tener relaciones.       


Los estimulantes de áreas asociadas a las sexuales.  Hay colores, perfumes, sabores, olores y fragancias, que disparan las llamadas zonas de gatillo que a su vez estimulan a los receptores y efectores de la función sexual que también funcionan como afrodisíacos.


La conceptualización que pasa de generación en generación.  Son las informaciones sobre estimulantes sexuales que se transmiten de padres a hijos como el consumo de marisco, arenque, pescados, nidos de golondrinas, miembro de carey, testículos de toro, jengibre, ginseng, semen de animales, güeva de pescados y muchos otros que son considerados afrodisiacos.